SEGELL EDITORIAL/PLATAFORMA WEB

sábado 28 de febrero de 2009



EDICIONS RAIMUNDUS LULLUS




· Traduccions bilingues català – portuguès, portuguès - català


· Edició especial d'actes resultants dels Congressos i Jornades promoguts per l'Associació.


· Edició, correcció, revisió, redacció, il·lustració, disseny i composició de publicacions.


· Registres i drets de autor, màrqueting, venta i distribució de publicacions pròpies i alienes .
· Manteniment del lloc web, plataforma essencial de vendes, contactes i coordinació del projecte.


· Traducció i edició virtual al portuguès al primer any dels llibres:


1. "La veritable llengua cèltica i el cromlec de Rennes-les-bains" de Henri Boudet


2. "La ciutat captiva" de Josep Olives Puig, els drets del qual ja van ser adquirits a l'editorial Siruela.










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EL VIEJO HEINZELL YA NO SUEÑA EL INFINITO II

lunes 23 de febrero de 2009


Hainzell aprendió -con dificultad y temor- el infinitismo de Bruno, que lo aprendió - con júbilo y furor- en Lucrécio, que lo aprendió – con desespero y melancolía – en los Pre-socráticos.
Giordano Bruno se transfiguraba al criticar el quinto elemento de los Peripatéticos, al rehusar los epiciclos y al defender el Infinito, a tal punto que el salón parecía iluminar-se con sus palabras de fuego, con la misma energía de las estrellas, de que depende la combinación de los elementos.

Hainzell imaginaba el proceso de la Scintilla como algo que podría ser obtenido a través de la extracción del Mercurio como le confirmara Bruno al recomendarle el Theatrum Chimicum.
Si llegara à Scintilla, podría comprobar las teorías del Nolano y liberarse completamente del geocentrismo, conocer verdaderamente los planetas y los mundos plurales y destruir, al final, como lo hiciera Bruno, las superficies cóncavas y convexas, las esferas móviles y las estrellas fijas, la quintaesencia y los motores, los limites del cielo y las murallas adamantinas del Primum Mobile.
Pasadas 17 semanas Bruno despidió-se de su anfitrión revelando-le Arcanos de alto valor, y regresó à Venecia donde seria encarcelado por el Santo Oficio.
Hainzell empezó a reflexionar sobre el significado de la Scintilla Stellaris Esentiae, de la cual se originam los 4 elementos en sus poderosas combinaciones. Bruno le diera un Tesoro.
Se puso a trabajar evocando las palabras de la Tabla esmeraldina: lo que está arriba es semejante al que esta abajo y lo que esta abajo semejante al que esta arriba. Pasó días y días sin comer y sin salir del antro; los ojos hondos, el aire distante.
Ya no le interesaba mas la casa, que dejara de representar el verdadero Universo. Mejor abandonarla. No había tiempo para nada que no fuera la Scintilla.
Consultó la Clavis universal de Llull y siguió los pasos concernientes à la preparación del mercurio sirviendo-se también de viejos apuntes de Martinus.
Preparó la luna copelada para calcinarla en plancha de pórfiro. Embebió el polvo con aceite y tártaro y le dejó secar durante tres días. Tornó a pulverizarlo sobre el pórfiro entornando-lo en seguida en una retorta de boca larga donde había un menstruo, hecho con dos partes de vitriolo rojo y otra de salitre, al cual adjuntó azul de Tracia. Decantó siete veces el menstruo y volvió a calentarlo más siete en una vajilla de barro bien cocida y bien vidriada, hasta que el prodigio empezó a ocurrir – y aquí necesito de las palabras abismales de Nicolás De Cusa, de la poesía de Bonaventura y de la grandeza de Paracelso para traducir el inusitado poder de la Scintilla.
Miles y miles de glóbulos de mercurio se desprendieran de la vajilla de barro y empezaron a formar un solo glóbulo, fluctuante, ligeramente mayor que los demás, cuando Hainzell percibió el sí-mismo, y lo que vio – como decirlo?- fue el espasmo del Universo, continentes nuevos y perdidos, mares y desiertos, laberintos de caminos y de casas cortados por un río(era Florencia y el Arno), vio los primeros fulgores de la Aurora Boreal y la espantosa revolución de la Tierra, las estrellas de Orión y las lunas de Júpiter, vio el Libro de Dios cuyas páginas, dispersas en el tiempo aparecen ordenadas por el Autor, y las pirámides de Egipto y la sonrisa de Beatriz, la muerte de Bruno y la piedra, el misterio de los Lirios, madrugadas y océanos, la queda de Bizancio y el tigre de Blake, las minas de Potosí y los monjes del Tíbet, vio el abismo del tiempo y la caducidad de las cosas, las abejas de Maeterlink, los Sertoes de Euclides y el espacio de Lobachévski, el infinitamente pequeño y el infinitamente grande, vio más de mil soles y la inmensa claridad de los astros, scintillas que explotaban como antorchas en un eterno mediodía.
No resistió a tanta luz y cayó fulminado.
No sabemos cuantas horas o días permaneció inconsciente, si le prestaron auxilio. Desde entonces, según afirman las crónicas, Hainzell jamás dijo una sola palabra, abandonó su propia casa, su fortuna y el laboratorio y pasó a vivir solitario, sobre los árboles, con sus ojos habitados por las sombras, él, que ya no soñaba el infinito porque se aprisionara en sus telas inefables, en su laberinto de luz…


Material protegido por derechos de autor, spiritu peregrino, from cilea dourado.


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EL VIEJO HEINZELL YA NO SUEÑA EL INFINITO



El viejo Heinzell ya no soñaba el infinito. Vegetaba. Sus ojos traían una profunda melancolía y eran habitados por las sombras.
Vivía una soledad aterradora y ya no hablaba con otro ser humano hacía más de cuarenta años, como si guardara un secreto absoluto, y, en calidad de monje estilista, tampoco abandonaba la copa de los árboles, que tanto significaban para la Alquimia.
Heinzell siempre fuera un extraño personaje. Johannes Henricius Haincelius era natural de Augsburgo, y a los 33 años comprara una propiedad en Elgg, cercanías de Zurich, para dedicar-se a los estudios de magia y ocultismo.
Contaba con la gran biblioteca de su padre, el mago Martines Haincelius, famoso en la Corte de Florencia, ciudad donde hizo fortuna y donde murió en misteriosas circunstancias, dejando a su hijo el acervo de libros y miles de florines.


Hainzell organizó un laboratorio en el mismo salón de la biblioteca, cuya casa mas parecía el Palacio de Memoria proyectada con sus atrios y salas hexagonales, largos pasillos y diversos planos, cada cual representando un planeta y su correspondiente epiciclo, y la gran escala en caracol, que llevaba al centro del mundo, el laboratorio.
Era un sitio bien montado con sin número de retortas, baños-marinos, pelícanos, planchas de pórfiro, frascos de licores y mandrágoras, semillas de cáñamo y coriandro, arsénico y azufre, insectos y serpientes, útiles en la transmutación.
Pasaba la mayor parte del día y de la noche en ese antro para lograr la perfección, el thelema, la Gran Obra, preparando destilaciones y sublimaciones, flujos y reflujos, pues sabía que si los cuerpos no se disuelven, trabajaría en vano, sin atingir el secreto de los secretos, el motor de los motores, los espíritus que rigen este universo, cuyo centro es ocupado por la Tierra.


Hainzell no se consideraba exactamente un Alquimista, mas un Filósofo, como Marsilio Ficino, a fabricar sus propios talismanes, o como Pico della Mirandola, al declarar que la Cabala y la Magia eran las mejores ciencias para comprender la divinidad del Cristo, o aún mejor, como Giordano Bruno, que Hainzell hospedó en Elgg, y a quién franqueó el laboratorio para que él, Bruno, completase la redacción del De Imaginum, signorum et idearum compositione.
Bruno enseñó-le que nuestro mundo no coincide con el Universo, mas apenas una parte de él, rodeado por un número infinito de otros mundos semejantes al nuestro, el mundo de los astros-soles, diseminado por el Océano etéreo del cielo, sin las barreras tradicionales de las esferas, que Hainzell proyectara en el dibujo de la casa para recibir el influjo de Marte, Venus y Mercurio.
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SALOMON KANE

LEGION - 2010

Clavis Magna


Los 3 poderes

"...Amor, Memoria, Mathesis. Estos tres. Y el más grande de todos es el Amor. Por medio de la Mathesis, reducir la infinidad a categorías naturales de sentido y de orden, y crear sellos que son las almas secretas de sus complejidades. Por medio de la Memoria albergar en nuestro interior esos sellos y abrirlos a voluntad, recorrer el mundo de nuestro interior en cualquier dirección, combinar y volver a combinar la materia que la constituye y hacer con ella cosas nuevas nunca vistas hasta entonces. Y por medio del Amor, dirigir el alma hacia los mundos conquistándolos al tiempo que nos sometemos a ellos, ahogarse en la infinitud sin ahogarse:
el Amor necio y astuto, el Amor paciente y obstinado, el Amor dulce y fiero."

Giordano Bruno.

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